Finalmente la rosa se marchitó por completo, y la bestia quedó para siempre convertida en Bella
sábado, 8 de marzo de 2014
No temo a la oscuridad, papá, yo soy el monstruo que todos temen encontrar.
Los monstruos no nos escondemos debajo de las camas, os llevamos a ellas. No tenemos ojos amarilos, sino ojos muy bonitos en miradas profundas. No tenemos garras, nuestras manos son cuidadas. Los monstrous sabemos dar abrazos y fingir la más sincera sonrisa.
Pero somos seres fríos, por dentro, donde nadie nos ve. Desde donde robamos el calor a las personas como tú, que nos alimentan. Cogemos lo que queremos, abandonamos vuestros restos. No devoramos los cuerpos de nuestras víctimas, nos sacian las almas, los sentimientos, las cosas que nos quedamos. Nos divertimos jugando a ser los amos del suelo que pisamos, y la gente que tocamos.
Pero no nos ves, porque somos como tú, o lo aparentamos.
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